Reclaman “mantenimiento ágil de las infraestructuras” y ampliar la red ante el aumento de la demanda
“Si los cargadores no funcionan, tenemos el vehículo totalmente parado”
La red de cargadores públicos para vehículos eléctricos en el municipio de El Espinar vuelve a generar malestar entre sus usuarios. La Voz de El Espinar ha recogido el testimonio de varios vecinos con coche eléctrico que describen incidencias repetidas en varios núcleos de población y que coinciden en una demanda clara: reparaciones rápidas, información confiable sobre el estado de los puntos y una ampliación de la infraestructura para responder al crecimiento del parque de vehículos de esta tipología.
Uno de los entrevistados, residente en La Estación de El Espinar, asegura que el cargador situado frente a las pistas de tenis, en la entrada de la localidad, permanece fuera de servicio “desde mediados del mes de enero”. Según explica, el equipo, con dos plazas de conexión, sufría averías recurrentes. “Antes lo reparaban, duraba 24 o 48 horas y volvía a romper”, afirma. Sin embargo, en las últimas semanas, sostiene que ya no se han producido reparaciones en el cargador.
El usuario relata que, al contactar con el teléfono de atención asociado al punto, desde Iberdrola, empresa encargada de gestionar el servicio, le habrían trasladado que la reparación corresponde al Ayuntamiento. “Me dicen que es cosa del ayuntamiento (…) y es por eso que lleva un montón de tiempo sin funcionar”, señala, reconociendo que desconoce el reparto exacto de responsabilidades, pero que la respuesta habitual es la misma: derivar la solución al consistorio.
En San Rafael, los usuarios describen un problema técnico que se repite. En el cargador de la zona de los soportales, junto a la Plaza de Castilla, cuando un segundo coche se conecta, el primero interrumpe la carga y “da error”. Uno de los entrevistados sostiene que ocurre “desde siempre” y reconoce que esta situación puede generar tensión entre conductores, aunque aclara que, por lo general, los conflictos se resuelven con cordialidad.
Otro vecino, con más de tres años de experiencia con vehículo eléctrico, afirma que la situación en La Estación “siempre ha funcionado de mal a peor” y que los cargadores pueden estar “semanas, incluso algunos meses sin funcionar”. Agrega que, en ocasiones, al registrar incidencias en la plataforma de la empresa concesionaria, no obtenía respuesta o aparecía el punto como “operativo” pese a que, según su experiencia, no lo estaba.

Plazas de carga vacías en La Estación
A los problemas de funcionamiento se suma la presión creciente por la falta de plazas. “Cada vez hay más coches eléctricos y hay pocos postes, y cada dos por tres o están ocupados o están sin funcionar”, resume este segundo usuario. En su caso, la consecuencia ha sido directa. Asegura que ha dejado de utilizar los cargadores municipales. “He dejado de cargar en ellos… cada vez que iba a cargar, todo tipo de problemas: no funcionaba, había otros coches eléctricos y no podías cargar, venía otro y te jorobaba la carga”, explica.
Los Ángeles de San Rafael aparece como la excepción más repetida en las entrevistas. Los vecinos coinciden en que los cargadores de ese núcleo suelen funcionar correctamente. Sin embargo, también señalan que, para muchos residentes de San Rafael, El Espinar o La Estación, desplazarse hasta allí supone una solución menos accesible por la distancia a la que se encuentra este núcleo.
Por otro lado, los usuarios ponen el foco en una carencia que consideran relevante: la ausencia de cargadores en las gasolinas del municipio. A su juicio, esta falta de alternativas hace que quienes no pueden cargar los vehículos en sus viviendas queden especialmente expuestos a las averías de la red pública: “Si los cargadores no funcionan, tenemos el vehículo totalmente parado”.
Pese a las dificultades, los usuarios defienden las ventajas del vehículo eléctrico, tanto por su impacto ambiental como por el ahorro en el uso diario cuando se dispone de cargador doméstico y tarifas nocturnas de luz. Sus experiencias, con un uso intensivo y desplazamientos frecuentes, avalan que el coste mensual puede ser muy inferior al de un vehículo de combustión tradicional, y que el mantenimiento también resulta más económico. Eso sí, advierten de una condición clave: “No todo el mundo tiene esa facilidad de tener un cargador en casa”.
Con estos testimonios, los usuarios trasladan una reivindicación doble: un mantenimiento “ágil y eficaz” de los puntos existentes y la instalación de más cargadores para evitar que la infraestructura se quede atrás. “Esto va ampliándose, y los cargadores siguen siendo los mismos y cada vez hay más coches”, concluye uno de los usuarios.












