El grupo de tejedoras ultima seis escenarios ubicados en diferentes puntos del pueblo y anuncia varias novedades
El proyecto “Tejiendo la Navidad” vuelve un año más a las calles de La Estación de El Espinar. El equipo de tejedoras, formado por una veintena de vecinas del núcleo, ultima ya los detalles de los seis escenarios que decorarán distintos puntos de la localidad desde el 5 de diciembre, coincidiendo con el encendido oficial de luces del Ayuntamiento.
Marisa Jiménez, una de las integrantes del grupo, explica que este será ya el cuarto año de un proyecto que nació “con mucha ilusión” y que se ha convertido en una cita imprescindible del puente de la Constitución. “Nos gusta mucho la Navidad y aún más la decoración. Ya nos hemos vuelto un poquito locas”, comenta entre risas mientras coordina los trabajos del último viernes antes de la inauguración.
Novedades: un tren tejido, un salón navideño y cinco niños cantores
Aunque algunas escenas serán reconocibles de ediciones anteriores, el grupo se ha esforzado por renovarlas para que cada año tenga un toque distinto. Entre las principales novedades, destaca una máquina de tren completamente tejida, cuyo diseño están rematando estos días. También se instalará una composición especial en la entrada del Parque, donde se recreará “el salón de una casa en Navidad”, con chimenea incluida.
El montaje más ambicioso estará en el templete de la música, donde aparecerán cinco niños cantores tejidos a ganchillo, colocados en una escalinata y acompañados por dos grandes acebos móviles con aros concéntricos y estrellas suspendidas. “Es una escena que hay que verla porque va a ser muy, muy, muy bonita”, adelanta Marisa.
Meses de trabajo y un espacio para convivir
Aunque los trabajos intensivos comenzaron en octubre, las ideas para esta edición estaban pensadas desde el cierre de la campaña navideña del año pasado. Durante el verano, el grupo realizó prototipos y pruebas para llegar a los diseños finales. Desde otoño, las tejedoras se reúnen cada viernes en el local municipal: “Nos sirve también para estar de tertulia, charlar un poquito entre nosotras y seguir sacando proyectos e ideas adelante”.
En la tarde de la entrevista, el ambiente del grupo era el habitual: agujas en mano, conversaciones cruzadas y una torta de chicharrón, de la Panadería La Espiga, que una de las integrantes, Gema, llevó para acompañar el café y causó sensación entre las integrantes.
Un llamamiento al cuidado de las instalaciones
Marisa recuerda que en años anteriores algunos decorados han sufrido desperfectos, por lo que insiste en pedir respeto para que todo el municipio pueda disfrutar del trabajo realizado con tanto cariño. “No es solo que te destruyan el trabajo, es restar a otras personas la posibilidad de disfrutarlo”, señala.
Con ilusión y a contrarreloj, el grupo de tejedoras afronta sus últimas reuniones antes del pistoletazo de salida del 5 de diciembre, fecha en la que las calles de La Estación volverán a llenarse de color, creatividad y tradición gracias a este ya emblemático proyecto comunitario.











