Una petición ciudadana, a través de la plataforma Change.org, que suma más de 400 firmas exige al Ayuntamiento medidas urgentes para el bienestar animal
Diversos propietarios de perros en El Espinar han alzado la voz. Una iniciativa ciudadana liderada por Juan Luis Romero Fuentes ha logrado reunir, a fecha de redacción de esta noticia, más de 400 firmas de vecinos que reclaman al Ayuntamiento del municipio la creación de espacios adecuados donde los perros puedan hacer ejercicio y socializar sin riesgo de sanción.
La situación actual en El Espinar presenta un dilema para los dueños responsables de mascotas. Según la petición ciudadana, el municipio carece de espacios habilitados, seguros, accesibles y libres de peligros donde los perros puedan correr sueltos sin riesgo de sanción. Esta realidad choca frontalmente con lo establecido en la Ley de Bienestar Animal (Ley 7/2023), que exige garantizar condiciones adecuadas para el desarrollo saludable de los animales de compañía.
«Esta petición nace, sobre todo, de una necesidad real, no de un capricho«, explica Juan Luis Romero, creador de la iniciativa. «Muchos vecinos con perros son personas mayores, incluso embarazadas, con movilidad limitada, que no tienen un lugar ni seguro ni con garantías para soltar a sus animales».
El problema se ha materializado en situaciones concretas que ilustran la complejidad del asunto. Romero relata cómo un grupo de propietarios responsables utilizaba el parque Geromini en horarios sin afluencia de público, recogiendo siempre los excrementos de sus mascotas. «La primera vez la policía nos dijo con sentido común que no podíamos estar ahí, pero cuando les explicamos que íbamos cuando no había nadie y no molestábamos, dijeron que perfecto», cuenta. Sin embargo, en un segundo encuentro, «nos advirtieron que sería sanción aunque no hubiera nadie, aunque fuera a horas intempestivas».
Ante la sugerencia policial de utilizar el monte como alternativa, Romero señala las limitaciones: «Para mí sí es alternativa, pero para personas con movilidad reducida, ancianos o que no tienen coche, pues no. Además, está el problema del ganado».
La petición, que aspira a alcanzar el mayor número de firmas posibles antes de ser presentada formalmente al Ayuntamiento, incluye cinco puntos específicos: habilitación inmediata de zonas de suelta temporal en parques como el Geromini; aceleración del proyecto de parque canino con garantías de espacio, sombra y mantenimiento; iluminación mínima en espacios de paseo durante el invierno; señalización de rutas seguras en el monte; y campañas de concienciación sobre tenencia responsable.
«Lo más de sentido común del mundo», resume Romero sobre sus reivindicaciones. «Un parque canino que no tiene que tener agilities ni nada, simplemente buena iluminación, accesibilidad, sombra para el verano y mantenimiento con papeleras, algún banco y un espacio lo suficientemente adaptado para que los animales puedan correr y socializar».
Jacobo Peña, concejal de Izquierda Unida, recuerda un asunto tratado años atrás sobre este problema. Durante la anterior legislatura socialista, su formación logró un acuerdo para crear una zona canina en el Pinarillo que se incluyó en el presupuesto. «Una vez que cambió el gobierno al tripartito de PP, Vox y Ciudadanos, aunque ese presupuesto se aprobó, nunca más se volvió a saber de esta zona», cuenta.
Peña defiende la compatibilidad entre diferentes usos del espacio público: «Nuestra posición es que tiene que ser compatible que puedan estar las personas en un parque sin tener que interactuar forzosamente con perros, pero entendemos que los animales tienen que poder tener unas condiciones dignas». Según el concejal, el actual equipo de gobierno ha manifestado su intención de realizar «algún tipo de zona para perros junto al cementerio», aunque no aparece en el presupuesto actual.
El concejal de IU confirma que la tensión ya ha afectado la convivencia vecinal: «Como concejal he recibido quejas de ambas partes. Por un lado, personas que se quejaban de la presencia de perros cerca de donde jugaban sus hijos. Por otro, quejas de personas con perros a las que criticaban simplemente por el hecho de estar paseando». Peña advierte que «si eso se va acumulando, llega un momento en que ya no es un problema puntual, sino que se puede ir a mayores, y eso es lo que querríamos evitar».
La iniciativa ciudadana concluye su petición con una reflexión que resume el espíritu de la reivindicación: «Los perros forman parte de nuestras familias. Y un pueblo que cuida a los animales también cuida a las personas. Pedimos soluciones, no confrontación. Pedimos respeto, no privilegios».
Con las más de 400 firmas a punto de ser entregadas al Ayuntamiento, queda por ver si esta demanda ciudadana encontrará finalmente una respuesta que concilie las necesidades de todos los vecinos de El Espinar, tanto los de dos como los de cuatro patas.











