Varios vecinos testigos de la situación señalan que, tras el vaciado de la presa, aparecieron cientos de ejemplares muertos
Varios vecinos del municipio que fueron testigos de la situación, aseguran que tras el vaciado definitivo de El Tejo aparecieron cientos de ejemplares de truchas muertas en el fondo, laterales y agua restante en la presa. Los testimonios recogidos denuncian fallos en la supervisión y en el operativo de rescate de los peces, y aseguran que se ha cometido una auténtica masacre medioambiental.
En su hoja de ruta para el vaciado total de la presa, la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) tenía marcado el martes 9 de septiembre como día de inicio de las labores de pesca para trasladar los peces al Vado de las Cabras (la presa, de menores dimensiones, que se encuentra por encima de El Tejo y que se utiliza en ocasiones excepcionales para abastecimiento pero, sobre todo, se usa como recurso de agua contra incendios).
Pero la primera operación de captura de los ejemplares fue en balde. Mediante el método de pesca con red, los restos de tocones y grandes ramas del fondo de la presa, la propia composición del terreno, con una gran inclinación, entre otras cuestiones, propiciaron que no se pudiera capturar ni un solo pez, tal y como ha podido saber este medio.
La CHD tenía previsto realizar un método diferente, el de pesca eléctrica. En el que se utilizan corrientes de bajo voltaje para aturdir temporalmente a los peces, lo que facilita su captura. Pero el vaciado de la presa continuó durante esos días y en la noche del miércoles 10 al jueves 11 de septiembre, el pantano se vació prácticamente por completo y provocó la muerte de un gran número de truchas.
Un vecino, pescador habitual y conocedor del entorno, relató lo que vio al acudir el domingo 14 a la zona: “Me encontré cientos de truchas flotando, ya en descomposición por el calor, otras varadas en las orillas e incluso devoradas por jabalíes”. La CHD sostiene en su versión oficial que se ha conseguido salvar al 80% de los ejemplares, pero los testimonios recogidos son contundentes: “Ni por asomo se ha conseguido salvar esa cantidad de animales. Incluso personal de la Junta de Castilla y León me dijo que se habían muerto todas”.
Más allá de la pérdida de fauna, los vecinos advierten de las consecuencias de lo ocurrido para el entorno y la salud pública: “Después de cuatro días los peces seguían pudriéndose y contaminando el río. Aquí hay gente que bebe agua directamente de los arroyos, cuando sale a caminar a la montaña, las vacas, los perros… y nadie retiró los animales durante todos estos días”.

Imágenes de las truchas muertas en la presa de El Tejo
En cuanto a las responsabilidades, apuntan directamente a la Confederación Hidrográfica del Duero y a la Junta de Castilla y León por la falta de supervisión y los fallos en el operativo: “La gestión del agua es de Confederación, pero la Junta también debía vigilar que los animales no mueran”.
Uno de los vecinos entrevistados insiste en que el caso debería tener consecuencias legales, recordando que la trucha común es una especie autóctona y especialmente protegida: “A cualquier ciudadano le multan con miles de euros por matar una trucha; aquí han muerto cientos y nadie asume nada”, declara.
Por ahora, ninguna administración ha anunciado medidas concretas ni aclarado si se investigará lo ocurrido. Para los vecinos que han contado lo ocurrido a este medio de comunicación, el silencio oficial refleja una tendencia preocupante: “Cuando se trata de un vecino, actúan rápido; cuando el problema es institucional, miran para otro lado”.










