Afincado en Basilea desde hace unos años, ha conseguido el premio del ORPHEUS Swiss Chamber Music Competition
El músico espinariego Miguel Fernández, natural de San Rafael, continúa cosechando éxitos en su carrera internacional. Afincado en Basilea (Suiza) desde hace varios años, el saxofonista ha sido recientemente galardonado con el premio ex aequo del ORPHEUS Swiss Chamber Music Competition, uno de los certámenes de música de cámara más prestigiosos del país.
Miguel forma parte de A-Delta-Trio, un trío de saxofones integrado por tres músicos españoles que se conocieron durante su etapa de formación y que actualmente desarrollan su actividad profesional en Suiza. La agrupación se impuso entre una quincena de grupos de alto nivel —cuartetos de cuerda, quintetos de metales y otras formaciones de cámara— tras presentar un programa de unos veinte minutos cuidadosamente trabajado tanto a nivel musical como escénico.
El premio no solo supone una importante dotación económica, sino que abre nuevas puertas profesionales al grupo. Entre los reconocimientos asociados se encuentra la composición de una pieza, que se ha encargado para que sea una obra original a una joven compositora suiza, y la participación en varios festivales de música, con actuaciones previstas en Berna, distintas localidades de montaña y Zúrich en los próximos meses.

Miguel, a la derecha de la imagen, con su grupo A-Delta Trio
Actualmente, Miguel Fernández compagina su faceta artística con la docencia musical, tras finalizar dos másteres en Interpretación y Pedagogía Musical. Trabaja como profesor en dos escuelas de música cercanas a Basilea, donde imparte clases tanto individuales como en grupos escolares, una labor que, según reconoce, le resulta especialmente gratificante.
Durante la entrevista concedida a La Voz de El Espinar, el saxofonista quiso destacar la importancia de sus raíces musicales, señalando a la Banda de Música de El Espinar como un pilar fundamental en su formación, no solo a nivel técnico, sino también humano y social. “La banda me enseñó a compartir la música”, afirmaba.
Aunque su futuro profesional se proyecta, al menos a corto y medio plazo, en Suiza, Miguel no olvida su vínculo con San Rafael, donde regresa siempre que puede y mantiene fuertes lazos familiares y personales. “Mi objetivo es disfrutar y hacer disfrutar a otros con la música”, resume el músico espinariego, que se ha convertido en un ejemplo de talento local que traspasa fronteras sin perder sus raíces.











