✍🏻 Colectivo Feminista Yedra El Espinar
Este 25 de noviembre levantamos la voz por todas las mujeres que no pudieron hacerlo. Por las que ya no están, por las que aún viven con miedo, por las que luchan cada día por recuperar su libertad.
En lo que va de 2025, al menos 30 mujeres han sido asesinadas por violencia de género en España y, desde 2003, son más de 1.250 las vidas arrebatadas. Cifras que no son solo números: son nombres, rostros, historias, proyectos con futuros arrebatados. Son hijas, madres, hermanas, amigas, vecinas.
Este año, España ha dado un paso histórico: el Gobierno ha aprobado el anteproyecto de Ley de Violencia Vicaria, que por primera vez tipifica este tipo de agresión como delito autónomo en el Código Penal.
Porque la violencia vicaria —esa que usa a los hijos e hijas, padres, madres, herman@s, allegados para causar el mayor daño posible a las mujeres— también es violencia machista.
El caso más habitual es el de los hijos e hijas. Desde 2013, 65 menores han sido asesinados en España en contextos de violencia vicaria. 65 infancias rotas, 65 vidas truncadas para castigar a una mujer. El anteproyecto reconoce por fin lo que las víctimas llevan años gritando: hay más víctimas directas. No son daños colaterales.
Además, exige justicia, reparación y protección real. Porque ningún régimen de visitas, ninguna decisión judicial, puede estar por encima de la seguridad y el bienestar de la infancia. Frente a esta realidad, exigimos compromiso.
Que la ley no se quede en papel, sino que se implemente. Que la justicia actúe con perspectiva de género y de infancia. Que los servicios públicos cuenten con recursos suficientes, formación y coordinación real. Que los medios de comunicación informen con responsabilidad, sin morbo ni revictimización.
Y que, como sociedad, digamos basta. Sin matices, sin excusas, sin silencios. Porque no queremos más minutos de silencio, queremos años de justicia. No queremos más condolencias, queremos políticas eficaces. No queremos más titulares, queremos vidas seguras.
Este 25N, recordamos a todas y miramos al futuro con determinación. Porque la igualdad no es una aspiración: es un derecho. Porque vivir sin miedo no debería ser un privilegio. Y porque la libertad de las mujeres es el termómetro de nuestra democracia.
Por cada mujer asesinada. Por cada niño o niña arrebatada. Por cada superviviente que sigue adelante. Hoy decimos juntas: ni una menos. Ni una más. Ni un paso atrás.











