El sector acoge con cautela el anuncio de la Junta y recuerda que “llevamos más de cincuenta años pagando”, mientras sigue sin resolverse un problema que afecta a empresas y vecinos
La Junta de Castilla y León ha incluido en su proyecto de presupuestos para 2026 una partida de diez millones de euros destinada a bonificar los peajes de las autopistas de la comunidad. Entre las vías afectadas están la AP-6, la AP-61 y la AP-51, las que más repercusión tienen en la provincia de Segovia y en municipios como El Espinar. El presidente autonómico, Alfonso Fernández Mañueco, explicó que las ayudas estarán dirigidas a conductores empadronados y usuarios habituales, aunque todavía no se han detallado las condiciones ni a qué colectivos se aplicarán.
En el sector del transporte la noticia se ha recibido con prudencia. Juan Andrés Saiz Garrido, expresidente de la Agrupación Segoviana Empresarial de Transportes (ASETRA), considera que “es un paso, pero un paso pequeño”. Asegura que “los segovianos y los espinariegos hemos pagado con creces nuestra parte de autopista” y defiende que el paso debería ser libre “para todos, no solo para los profesionales del transporte”. La sensación general es de escepticismo y cansancio acumulado ante una reivindicación que se repite cada poco tiempo sin llegar a materializarse.
Un anuncio que deja más dudas que certezas
En El Espinar, donde el peaje del túnel de Guadarrama afecta de forma directa al día a día de las empresas y los vecinos, el anuncio ha sido recibido con una mezcla de esperanza y resignación. Juan Andrés Saiz Lobo, empresario del sector en el municipio, admite que “por primera vez hay una pequeña noticia esperanzadora”, pero cree que se trata de “un caramelo electoral”. “Parece más una medida de campaña que una solución real. Lo que necesitamos no es que lo bonifiquen un poco, sino que lo eliminen de una vez”, declara.
El sobrecoste que soportan las empresas, añade, es difícil de asumir. “Para hacer un servicio en Guadarrama, que está a pocos kilómetros, tenemos que sumar casi 40 euros solo en peajes de ida y vuelta. Así no se puede competir con las empresas de Madrid. En Segovia sí, pero al otro lado del puerto no.”
Desde ASETRA, el director Fernando García recuerda que Segovia y Ávila son las únicas provincias de España que siguen pagando por ir a Madrid. “Llevamos sesenta años pagando. Es una discriminación. Lo lógico es que la autopista sea libre para todos”. Calcula que las compañías que utilizan el tramo entre San Rafael y Villalba llegan a pagar cerca de cien millones de euros al año en peajes, un gasto que acaba repercutiendo en el precio de la mercancía, en la rentabilidad de los servicios y en la competitividad de las empresas. “Cada kilómetro nos sale más caro que a una empresa del otro lado del túnel”, asegura.
El problema, además, no es solo económico. Muchos conductores optan por evitar la autopista y atraviesan la travesía de San Rafael, una de las más transitadas de la provincia. Según García, por esa carretera circulan cada día unos trece o catorce mil vehículos, y alrededor de un diez por ciento son camiones. De lunes a viernes el número es incluso mayor. “El riesgo está ahí cada día”, comenta. La situación se repite desde hace años, sin que se adopten medidas que reduzcan el tráfico pesado o impulsen la liberalización total de la autopista.
“No se trata solo de dinero, también de igualdad”
Saiz Garrido insiste en que el peaje no es únicamente un asunto económico, sino una cuestión de igualdad territorial. “Estamos en desventaja frente a provincias vecinas como Guadalajara o Toledo, donde los accesos son gratuitos. Aquí seguimos pagando, y eso lastra el desarrollo económico de Segovia”, insiste.
Además, el propio sector mantiene dudas sobre a quién beneficiará la medida. “En la nota de prensa de la Junta se habla de conductores recurrentes, pero no se especifica nada sobre las empresas. Lo hemos preguntado y no está claro. Tal vez se incluya a los autónomos, pero las sociedades podrían quedar fuera”, comenta el director de ASETRA.
El anuncio llega en un momento político incierto. Con los rumores de un posible adelanto electoral en Castilla y León para marzo, muchos transportistas creen que el compromiso de las bonificaciones puede quedarse en papel mojado si los presupuestos no se aprueban. “Cada vez que hay elecciones se promete algo con los peajes y luego no pasa nada”, lamenta Saiz Lobo. En su opinión, no se trata de bonificar, sino de poner fin a un modelo que consideran injusto. “Está más que amortizado. Mantenerlo solo genera desigualdad”.
Los transportistas coinciden en que una liberalización completa de las autopistas sería la única medida realmente eficaz para mejorar la competitividad y aliviar el tráfico en las travesías de la provincia. “Si de verdad se quiere apostar por el mundo rural y por la actividad empresarial, hay que empezar por las carreteras”, defiende García.
Presupuestos con sabor electoral
El proyecto de Presupuestos Generales de la Junta para 2026 asciende a 15.715 millones de euros, la cifra más alta en la historia de Castilla y León. Además de las bonificaciones de los peajes, contempla ayudas al nacimiento, un bono para autónomos y nuevas inversiones en vivienda y sanidad. En materia de transporte se incluye el refuerzo del programa Buscyl y la mejora de infraestructuras, pero para los transportistas segovianos la medida estrella sigue quedándose corta. “Está bien pensar en los usuarios habituales, pero si dentro de unos años seguimos pagando lo mismo, no habrá cambiado nada”, resume Saiz Garrido.
En El Espinar el sentimiento es el mismo: resignación y una mezcla de esperanza y desconfianza. Décadas pagando por cruzar un túnel que separa a los segovianos de Madrid apenas unos kilómetros. “Pagamos por trabajar, por visitar a la familia o por ir al médico. No pedimos privilegios, solo igualdad”, comenta uno de los transportistas. “Ojalá esta vez sea verdad. No queremos más titulares, queremos hechos”, dice Saiz Lobo, mientras arranca su jornada cruzando de nuevo el mismo túnel que, un día más, sigue marcando la frontera entre la promesa y la realidad.











