SOY GABARRERO DEL PINO (2ºA)
Hace muchos años en El Espinar,
la gente en el monte tenía que trabajar
con sus manos y sus hachas
los pinos iban a talar.
Maestro de la madera
San José, buen carpintero
no te olvides que la cortan
los humildes gabarreros.
Trabajamos duro para vivir
y para que calentitos podamos dormir.
Por eso en esta preciosa región
Hoy celebramos esta bonita tradición.
Te tenemos por Patrón
y eres un profesional
llévanos por buen camino
cuando vamos al pinar.
Los árboles esperan a ser cortados,
las hachas ya están afiladas,
las joteras ya están vestidas,
ya empieza este día.
Ya llegan los gabarreros,
ya llega la diversión,
esperemos que haga bueno
para así disfrutarlo mejor.
Soy gabarrero del pino
de la sierra del sendero
llevo leña para el pueblo
para que no falte fuego.
Con un hacha y mucho esfuerzo
Los gabarreros comienzan a trabajar.
Entre robles, pinos y encinas
Con su hacha empiezan a cortar.
Gabarrero, gabarrero
que subes al pinar
y nos das madera
para calentar nuestro hogar.
COPLA A ELEUTRIO (2ºB)
Temprano de mañana
de El Espinar partía,
Eleuterio se llamaba
en el Chato café bebía.
Entraban los guardas
y él al monte subía,
antes de que terminaran,
los que denunciaban ponían.
Su trabajo se ganaba
cuando con la carga venía,
siempre su yegua Rojilla
contenta le servía.
Después de tanto trabajo,
y de mañanas heladas,
y de tardes abrumadas,
su mano quedó sellada.
Con tormentas de verano,
por el Faraco subía,
y debajo de las rocas,
toda su ropa escondía.
Mientras trabajaba la carga,
muchas canciones inventaba,
y chascarrillos contaba
a gente que se encontraba.
Una hermana menor tenía,
que también al monte subía,
leña en su mandil ponía,
y sopa en el puchero cocía.
Ahora recordamos esto,
el trabajo y la mesura,
que queda para siempre
el recuerdo de la espesura.
EL LEGADO DEL ABUELO (3ºC)
Erase que se era,
un niño con su abuelo,
que se pasaban las tardes
recordando viejos tiempos.
Con mucho cariño al nieto
el viejo le contaba,
en aquellos duros inviernos,
a lo que se dedicaba.
Qué los tiempos de ahora
nada tienen ya que ver,
a los que nuestros ancestros,
tenían que padecer.
Poca herramienta tenían,
y mucho frío pasaban,
para ganarse el diario,
que luego a casa llevaban.
Con nostalgia contenida
el abuelo rememoró,
cómo cargaban las mulas,
«Era un jueves», recordó.
Raudo y veloz faenaba,
y toda la intención tenía,
de bajar el primero al pueblo,
pues así conseguiría.
El derecho al primer pino,
según despuntase el día,
y cobrarse con orgullo,
el premio que correspondería.
El nieto se ha hecho mayor,
y ahora se dedica,
a lo que siempre le gustó:
que era la gabarrería.
Y aquí se acaba la copla,
que cantaba él a sus nietos.
Recordando a aquellos ángeles,
que ahora están en el cielo.
HACHAS Y RECUERDOS (5ºA)
Que nos oiga todo el pueblo,
que se acerque todo el mundo,
en este día hablaremos
de un sentimiento profundo.
Yo soy de El Espinar
donde el sol brilla primero
y de aquí, de sus montañas
son los grandes gabarreros.
De los gabarreros os voy a decir
que su tradición no tiene fin.
Se celebra en primavera,
cuando se cortan las maderas.
El derribo del árbol
es de lo más impactante,
nos quedamos asombrados
cuando llega ese instante.
Y en estos días de fiesta
nos encanta recordar
como los gabarreros
salían a faenar.
Antes del amanecer
con todo bien elegido
el burro, las cuerdas, las hachas
y el corazón encendido.
Subían despacio a los montes
oyendo el romper de los ríos,
buscando por La Garganta
los sinuosos caminos.
Trepaban hasta las copas,
vivían en las alturas,
gabarreros siempre alerta,
dispuestos a la aventura.
¡Qué dura es la tarea!
paremos a descansar
apoya el hacha, compadre,
y acércame ese morral.
Sácate pronto el almuerzo
es hora de masticar
el pan, el chorizo y el vino,
ayudan al caminar.
Parece que el sol se acuesta,
es tiempo de regresar,
arrastrando las ramas muertas,
dejan atrás el pinar.
Y por fin se acaba el día,
¡Qué dura tu tarea!
Y mañana de nuevo al monte,
con nobleza gabarrera.
Hasta aquí hemos llegado,
y como todos los años,
el duro oficio gabarrero
termina siendo honrado.
No olvidemos las hazañas
de estos héroes sin igual
¡que vivan los gabarreros!
¡Y que viva El Espinar!
CORAZÓN DE GABARRERO (6ºA)
Ya han llegado los gabarreros,
al pueblo de El Espinar.
Los niños del «Arci» os traen
esta historia para cantar.
Ahí vienen todos en marcha,
con el hacha al hombro ya.
De abuelos a nietos la historia,
se tiene que recordar.
Marzo, marzo, vienes encantado,
los pinos verdes van llegando.
Y las fiestas van sonando,
el monte se viste a tu lado.
En esta tarde de marzo,
mi copla voy a presentar.
Mi vida aprendí a ganar,
yendo al monte a trabajar.
Chas, chas, suena el hacha sin parar,
el aire invernal hace temblar.
Los pájaros se ponen a cantar,
no hay paisaje más bello que El Espinar.
Se acerca la fiesta gabarrera,
el ambiente se siente ya.
Mucho trabajo hay que recordar,
y con alegría se lo vamos a dedicar.
Con vuestras hachas dais respeto,
las manos temblando, pero sin miedo.
Con esfuerzo y con verdad,
un pueblo feliz vais a formar.
De pequeño y de mayor,
cuantos más pinos cortas,
más crece tu valor,
llenando el corazón con tu trabajo.
Gabarrerito nuevo, si quieres trabajar,
echa mucho lazo y poco sobernal.
Pon poca leña para poder avanzar,
aprende del monte y su ritual.
Pinar de El Espinar,
que tiene leña de oro,
el gabarrero sabe sacar
lo que vale más que un tesoro.
Con el hacha y con la soga,
y el mulo de compañero,
baja la leña del monte,
el valiente gabarrero.
Alonso mira hacia arriba,
buscando el pino mejor.
No hay tronco que se le resista,
si le pone todo el corazón.
Hasta que el sol se oculta,
y el monte queda en silencio,
el oficio se honra y se disfruta,
con esfuerzo y mucho empeño.
¡Que vivan los gabarreros!
los héroes de nuestro lugar.
Con orgullo y con recuerdos,
El Espinar los viene a celebrar.
RAÍCES DE EL ESPINAR (6ºC)
Al clarear la madrugada
resuena el hacha en el viento,
cada golpe sobre el tronco
es trabajo y es sustento.
Por la vereda del pino
baja el hombre al alba fría,
con el monte en la mirada
y el deber como guía.
Monte arriba, monte abajo
va la mula paso a paso,
que la vida del gabarrero
se mide en leña y en brazos.
Cruje el bosque al caminar,
cruje la leña en la carga,
suda la frente morena
mientras el día se alarga.
Porque el pan sabe más dulce
cuando se gana en la sierra,
cuando el esfuerzo es semilla
que en el invierno se aferra.
En el monte de El Espinar,
donde el pino toca el cielo,
va el gabarrero cantando
sobre la escarcha y el hielo.
Con la hacha en el costado
y el orgullo en la mirada,
va bajando Las Barrancas,
por la sierra plateada.
Los gabarreros del pueblo
cuidan el monte callado,
como quien guarda su casa,
como quien honra el pasado.
Suben árboles como osos,
con valor firme y sencillo,
ninguno lo hace como Alonso,
en lo alto del Pinarillo.
Corta y corta el gabarrero,
y el pino cae lentamente,
que en su caída resuena
la fuerza de toda su gente.
Gabarrerito sonriente,
de oreja a oreja contento,
si miras abajo y tiemblas,
suspira. y sigue en tu intento.
Cuando el invierno a El Espinar llega
y el aire hiela la piel,
el pueblo espera la leña
que le traerá calor fiel.
Y si quieres pasar un buen día
y entender esta verdad,
ven a la fiesta del pueblo
que celebra su identidad.
El gabarrero no es uno más,
es raíz, memoria y honor,
es el pulso de la sierra,
y del trabajo, su valor.
NUNCA SE OLVIDARÁ (6ºD)
Coge la mula y camina,
coge la manta ya bailar,
vente pa’ La Garganta,
corre, ven, sin descansar.
Como cada año en fiestas
ya se empieza a recordar,
El Espinar se engalana
con aplausos y cantar.
Se me cae ya el sombrero
cuando veo su trabajo,
por ahí viene el gabarrero,
qué valiente trabajador.
Al alba se levantaba
con cinarro o fuera a nevar,
el peto al hombro cargaba
camino arriba al pinar.
Sale a cortar madera
con el aire mañanero,
va subiendo la ladera
alegre va el gabarrero.
Gabarrero que en los montes
bien sabía caminar,
con sudores y con esfuerzo
sin rendirse al trabajar.
A sacar aquel tocón,
a afilar el tronzador,
que hay pinos gordos arriba
subiendo pa’l Barrancón.
Va el gabarrero pa’l monte,
—¡pesa la madera, es verdad!—
con la fuerza de un bisonte
la pudimos transportar.
Con sudores derramados
y constancia sin igual,
su trabajo nunca olvida
nuestro pueblo sin cesar.
Al finalizar el verano
y recorriendo la sierra,
se prepara para el invierno,
contra nieve, frío y niebla.
Respingona suena y gira,
la jota empieza a sonar,
el esfuerzo gabarrero
hoy nos hace celebrar.
Pinos, jotas y sonrisas,
tradición que vive aún,
recuerdo de nuestros mayores
bajo el cielo siempre azul.
Todos juntos en la plaza
lo volvemos a cantar,
orgullosos del pasado
que no se debe olvidar.
Coge la manta y baila,
que la fiesta va a empezar,
vente pa’ La Garganta
que la vamos a gozar.
Hasta el año que viene, amigos,
lo volvemos a gritar:
¡viva el pueblo de El Espinar
y el oficio gabarrero sin igual!











