El pasado 28 de octubre nos dejaba al amanecer Rafael Calvo Ortega a los 92 años. A estas alturas no vamos a redundar en su amplia trayectoria tanto en el ámbito político como en el académico. Casado con Mercedes Vérgez, salmantina de nacimiento, fue padre de tres hijas y un varón.
Ocupó la cartera de Trabajo en el segundo gobierno de Adolfo Suárez, en plena Transición, una época difícil con una Democracia recién estrenada, en la que el enfrentamiento político no alcanzaba las cotas actuales. Tras la disolución de UCD, Rafael cofundó el Centro Democrático y Social, llegando a ser eurodiputado. Abandonó la política y pasó a ejercer como catedrático de Derecho Financiero y Tributario en la UCM hasta 2003. Fue miembro de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación.
En el plano personal, Rafael fue una persona cercana a sus paisanos de San Rafael, la tierra que le vio nacer, y donde pasaba sus veranos. Fue nombrado hijo predilecto del municipio, que visitaba cuando sus ocupaciones lo permitían. En los últimos años, el deterioro físico le impidió venir, pero siempre llevó en su corazón el honor de ser fondillero. Descanse en paz.











