Ante la masificación de alumnado en el colegio de El Espinar, hay familias que llevan a sus hijos al colegio de Ortigosa del Monte, buscando una educación más personalizada y con menores ratios de alumnos por clase
✍🏻 Clara Herranz González
Raúl, padre de una niña que va al colegio de Ortigosa del Monte, lo tiene claro. Él y su pareja empezaron a llevar a su hija a la guardería allí, y quedaron encantados con el buen ambiente que se respiraba. Por lo que decidieron que su hija continuase su educación en este centro educativo, a pesar de estar a 10 km de Los Ángeles de San Rafael, donde residen.
En Castilla y León hay libertad de elección a la hora de decantarse por un centro educativo. Para esta familia, aunque El Espinar esté también a 10 minutos en coche, aproximadamente, de Los Ángeles, decidieron matricular a su hija en un centro con atención individualizada. “Teníamos claro que queríamos aprovechar esa oportunidad, porque es difícil encontrar algo así”, apunta Raúl.
Y es que en el colegio de El Espinar hay una ratio por clase mucho mayor, haciendo que esté masificado. Es un colegio muy grande ya que abarca alumnos y alumnas, ya no solo de El Espinar, sino también de San Rafael, Los Ángeles de San Rafael, La Estación…
Cada año rozan el límite de máximo de alumnos matriculados en el colegio. Es una de las reivindicaciones de algunas personas. Parece que el problema se va a acrecentar en los próximos años. El municipio espinariego está al alza en estos últimos tiempos. Hay 300 o 400 personas más censadas cada año.
Para Sandra, una de las portavoces del AMPA del colegio de Ortigosa del Monte, es parecido que para Raúl. Prefiere una educación más personalizada para sus hijos. “La diferencia con colegios más grandes es brutal”, apunta. Sandra se crio en Madrid, y al principio, cuando ella y su familia llegaron a la localidad ortigoseña, pensó que en un colegio rural con las clases agrupadas sus hijos iban a salir peor preparados. Pero finalmente vio las ventajas que tiene este modelo educativo.
Los niveles están mezclados, habiendo en la clase de infantil, niños de 3, 4 y 5 años; con un total de 5 niños. Para Raúl, supone “una oportunidad educativa muy difícil de encontrar”. Estas familias ven muchos beneficios en este tipo de centros rurales. Valoran que tengan aprendizaje cooperativo, es decir, que los niños y niñas más mayores ayuden a los más pequeños, y los pequeños aprenden de los mayores.
También aprecian que el período de adaptación para un pequeño es muy flexible. Está adaptado a cada niño/a. Si por ejemplo un niño/a necesita 2 o 3 semanas o más tiempo, lo consensuan entre padres y profesores. Cuentan con los mismos recursos que un colegio grande. Tienen el programa de “madrugadores” y comedor, que están en parte subvencionados por el Ayuntamiento. También están bien dotados a nivel tecnológico. Disponen de tablets, ordenadores y pantallas digitales.
Además, realizan clases al aire libre, en la naturaleza; y tienen actividades extraescolares. Algunas propuestas por la Diputación de Segovia y otras por el propio AMPA. En este centro educativo se enseña desde infantil hasta el último curso de primaria, es decir, acogen a niños y niñas desde los 3 hasta los 12 años.
Sin embargo, hay inconvenientes. Los padres de Los Ángeles de San Rafael tienen autobús de ruta hacia El Espinar, cosa que para Ortigosa no hay.
Una vez completada la educación primaria, en Ortigosa tienen asignados 2 institutos en Segovia capital: La Albuera y el Quintanilla; aunque es decisión de las madres y padres de los chicos donde continuarán su proceso educativo.











