El veterinario espinariego está especializado en etología y compagina su clínica laboral con la docencia en la Universidad Complutense
Ernesto Sanz Ramos, natural de El Espinar, ha convertido su vocación por el bienestar animal en una especialización poco conocida: la medicina del comportamiento animal. Veterinario formado en la Universidad Complutense de Madrid, Sanz es etólogo, una disciplina centrada en analizar, comprender y tratar los problemas de conducta de los animales, especialmente perros y gatos.
Criado y educado en el municipio, donde cursó sus estudios en el IES María Zambrano, reconoce que su camino hacia la veterinaria no fue del todo lineal. “Yo quería estudiar Medicina, pero al final me decanté por Veterinaria y acerté”, explica. Tras finalizar la carrera, encontró su verdadera vocación casi por casualidad al entrar en contacto con la etología durante sus prácticas. “Me enamoré de esta especialidad acompañando a un etólogo en Madrid”, recuerda.
Ese descubrimiento le llevó a Barcelona, donde cursó un máster en Etología Clínica Aplicada en la Universidad Autónoma, uno de los principales centros de referencia en España. Desde 2018 ejerce como especialista, principalmente en Madrid, donde realiza consultas a domicilio. “Es fundamental ver el entorno en el que vive el animal, porque es clave en su comportamiento”, señala.
La labor de Sanz se centra en problemas como agresividad, miedos o alteraciones de conducta. Sin embargo, insiste en que detrás de muchos de estos casos hay causas físicas: “Entre el 55 y el 60% de los problemas de comportamiento tienen un origen orgánico”, explica. Por eso, defiende la importancia de que el etólogo tenga formación veterinaria.
«Para que la gente lo entienda, soy como un psiquiatra veterinario. No se trata solo de corregir una conducta, sino de entender por qué ocurre», afirma. En su trabajo, analiza tanto el estado de salud del animal como su entorno y experiencias previas, aplicando tratamientos individualizados que pueden incluir desde cambios en el manejo hasta terapias específicas.
Sanz también subraya la necesidad de diferenciar entre etólogo, educador y adiestrador. “El trabajo conjunto es importante, pero primero hay que entender la causa del problema y equilibrar al animal”, apunta.
Además de su clínica laboral, Ernesto Sanz es profesor asociado en la Universidad Complutense, donde imparte docencia en el área de etología. “Me encanta enseñar y transmitir a los alumnos la importancia del bienestar animal”, asegura. Su día a día combina ambas facetas, en un ritmo que él mismo define como “muy exigente”.
A lo largo de su carrera ha enfrentado casos complejos, algunos con años de tratamiento. “Es un trabajo muy frustrante a veces, pero cuando consigues que un animal mejore y que la familia vuelva a convivir bien, es muy reconfortante”, reconoce.
El auge de las mascotas y la falta de formación
El veterinario espinariego observa un crecimiento notable en el número de animales de compañía en los últimos años, algo que valora positivamente por sus beneficios para la salud emocional de las personas. Sin embargo, advierte de una carencia importante: la falta de formación de los propietarios.
«Debemos saber qué animal tenemos en casa y qué necesita. No podemos interpretarlo desde nuestra perspectiva humana», explica. En este sentido, se recomienda acudir a fuentes especializadas o profesionales cualificados y evitar información poco rigurosa en internet.
También insiste en la importancia de comprender el punto de vista del animal: “Hay que ponerse en su lugar, entender cómo percibe el mundo”.
Aunque desarrolla gran parte de su actividad en Madrid, Ernesto Sanz mantiene un fuerte vínculo con El Espinar. “Es mi casa, donde están mi familia y mis amigos”, afirma.
Desde aquí lanza un mensaje claro: existen profesionales especializados para ayudar a quienes tengan problemas con sus mascotas. «El bienestar animal también es el bienestar de la familia. Y para eso estamos», concluye.











