Más de 500 personas disfrutaron de esta edición que homenajeó a Ignacio Sanz, fundador del certamen
El Festival de Narradores Orales de El Espinar ha celebrado este año su 25ª edición con un certamen del que se hace un balance muy positivo. El evento, que se celebró durante del 4 al 8 de agosto, congregó en torno a 500 personas y contó con «un cartel fantástico» según su director, Carlos Yáñez, quien lleva ocho años al frente del certamen. «Creo que podemos decir que se ha desarrollado muy bien, que hemos tenido un éxito de público», declaró Yáñez. «El nivel de narradores este año hemos conseguido subirlo, una cuestión de presupuesto, y, por tanto, del festival también», añadió el responsable.
La edición de este año tuvo un carácter especial al coincidir con el 25 aniversario del festival. Para conmemorarlo, los organizadores crearon el Premio de Honor a la Tradición, que reconoce «el trabajo, la dedicación en el ámbito en el gremio de la narración oral». El galardón inaugural fue para Ignacio Sanz, fundador del festival tanto en Segovia como en El Espinar. «Ignacio nos recordaba por la noche en su actuación que él había fundado el de Segovia, el de El Espinar y otro que no funcionó en Cuéllar», explicaba Yáñez durante la entrevista. El director destacó la importancia de «poner en valor que hemos cumplido 25 años, es uno de los festivales de España más veteranos».
Una de las características distintivas del festival en los últimos años ha sido su celebración en el Patio de la Bola del Colegio del Arenal. «El escenario del Patio de la Bola es un lugar muy atractivo para la narración oral por la acústica que tiene, porque está protegido, pero especialmente porque es un lugar que está muy arraigado en la población de El Espinar», explicaba el director.

Ignacio Sanz durante su discurso
«Me pareció que sacar el festival hace ocho años a la calle era un valor añadido al festival y creo que eso es lo que ha conseguido, que pasemos a tener en este momento una afición, podemos decir, de público muy fiel que no baja en ninguna de las actuaciones de las cien personas», añadía Yáñez. El festival no se limita únicamente al Patio de la Bola. También se celebran actuaciones en el patio del Centro Cultural del Arcángel en San Rafael, en La Estación de El Espinar y desde hace dos o tres años también en Los Ángeles de San Rafael.
Para Carlos Yáñez, dirigir este festival tiene un significado especial: «Yo conocí la narración oral aquí en El Espinar. La narración oral fue algo que se me abrió delante de los ojos cuando dije ¿y esto, qué es esto? Yo había hecho teatro, pero la narración oral no la conocía como género en sí mismo y aquí es donde la descubrí».
El incremento del presupuesto municipal ha permitido mejorar la calidad de los artistas invitados. «Hemos buscado siempre los mejores. El Ayuntamiento ha apostado, ha ido incrementando presupuesto y esto te permite acceder mejor a los narradores», explicó el director. «Este año realmente el cartel ha sido fantástico. Hemos tenido dos narradoras y junto con Ignacio Sanz, tres de lo mejor que hay ahora mismo en el panorama de la narración oral».
El público del municipio se ha consolidado como conocedor del género. «El público de El Espinar es muy maduro en cuanto al conocimiento de la narración oral y muy crítico, entonces eso está muy bien», valoraba Yáñez. De cara al futuro, el director del festival anima a nuevos espectadores a acercarse a este arte: «Una de las satisfacciones que tiene dirigir el festival es que cuando hay personas que se acercan después de un espectáculo y dicen, yo esto no lo conocía, lo descubrí el año pasado y ya no me lo voy a perder nunca. Los que no lo conozcan que vengan a descubrirlo».











