#8M, Día Internacional de la Mujer
✍🏻 Colectivo Feminista Yedra El Espinar
Más allá del color morado, de las canciones y citas de mujeres, de recuerdo, unión, y sí, también alegría, es un día de lucha y reivindicación. Un día marcado en el calendario como recordatorio de que la desigualdad de género, la violencia y la discriminación siguen presentes en nuestros días.
Sin embargo, aparte de los datos de desigualdad y víctimas que todos los años, por desgracia, nos conmueven, también hay datos que muestran un poco de luz, avances que se han conseguido gracias al feminismo y que nos muestran que hay motivo para la esperanza, como que el 84% de los países del mundo ya tiene leyes específicas para combatir la violencia de género, o los matrimonios infantiles, que se han reducido del 22% al 18,6%.
Y aun así, nuestra presencia en las calles y en las instituciones es más necesaria que nunca, porque la pobreza, el hambre, la guerra, las catástrofes climáticas y la reacción contra el feminismo están poniendo en riesgo los avances logrados.
Es por ello por lo que seguimos alzando nuestras voces para exigir el fin del sistema patriarcal que nos oprime por el hecho de ser mujeres. Desde las miles de voces que han dicho «yo sí te creo» en el #MeToo a las que clamaron o a la valentía de Gisèle Pelicot en Francia.
Al cierre de este periódico, seis mujeres han sido asesinadas por violencia de género este año. Frente a los feminicidios y la violencia machista, denunciamos la ausencia de medidas reales de prevención y protección, ya que el sistema judicial sigue fallándonos y revictimización. Es por ello por lo que exigimos un cambio radical de las instituciones, porque la atención y seguridad de mujeres y niñas no puede quedar en manos del tercer sector: deben ser garantizadas por un sistema público especializado, accesible y libre de violencia.
Si bien es cierto que el número de denuncias por violencia de género ha aumentado en un 3% en 2025 y que las mujeres cada vez denuncian más, esto no es necesariamente porque haya más casos, sino porque se da el paso de acudir a denunciar. Y queremos decir alto y claro que no nos vamos a callar. Porque todas hemos sufrido violencia de género. Todas, alguna vez, hemos sentido miedo volviendo a casa, hemos recibido comentarios machistas sobre nuestra apariencia, hemos tenido que “ver, oír y callar” por miedo a las consecuencias.
Este 2026 seguimos trabajando para erradicar la brecha salarial, que se mantiene en torno al 19% en España. Es decir, las mujeres reciben 91,30 céntimos por cada euro que perciben los hombres.
A su vez, condenamos la invisibilización y el menosprecio hacia todos los trabajos de cuidados que sostienen la vida y que cargan sobre nuestros hombros, así como la falta de medidas reales de conciliación. Porque seamos o no madres, la sociedad patriarcal nos adjudica el peso exclusivo de todos los cuidados, frenando o destruyendo nuestras carreras profesionales. Así, el 73% de los contratos a tiempo parcial y el 85% de las excedencias recae en nosotras por el trabajo gratuito de los cuidados.
Sí. Aún queda mucho por avanzar
En plena era digital, denunciamos la brecha tecnológica que demuestra que el presente y el futuro sigue siendo diseñado por hombres y para ellos. En este aspecto, exigimos que haya una legislación urgentemente para regular el uso de la inteligencia artificial, con la que crean imágenes falsas de niñas y mujeres sexualizadas, desnudas, mermando nuestra dignidad e intimidad.
Defendemos el derecho a un aborto seguro y accesible en centros sanitarios públicos, la libre elección y la regulación de la objeción de conciencia para asegurar siempre su realización.
Y mientras no se consiga una igualdad real, seguiremos saliendo a las calles, seguiremos alzando la voz, seguiremos luchando y seguiremos unidas. Porque fueron, somos. Porque somos, serán. Por un presente y un futuro feminista.

















































