Fuentes cercanas al propietario aseguran que fue un accidente provocado por el mal estado de los pasos canadienses y que el animal recibió tratamiento
Tras la nota de prensa emitida ayer por la Subdelegación del Gobierno en Segovia en la que la Guardia Civil aseguraba estar investigando a un vecino de El Espinar como presunto autor de un delito de maltrato animal tras hallar una yegua muerta con heridas abiertas en las patas en la zona de El Baldío, La Voz de El Espinar ha contactado con el entorno del ganadero para conocer su versión. Versión que choca con la expuesta por la Comandancia de Segovia.
Las fuentes cercanas al propietario consultadas niegan que existiera maltrato y aseguran que la muerte del animal fue consecuencia de un accidente fortuito. Explican que el 27 de septiembre los guardas de la zona de El Baldío avisaron de que un caballo, que creían suyo, había quedado atrapado en un paso canadiense. “Se le sacó con la ayuda de otro ganadero y se comprobó que tenía lesiones en las piernas. El ganadero fue al lugar, le limpió las heridas, le dio de comer y le administró antibiótico, como se ha hecho otras veces, y avisó a una veterinaria colegiada en Segovia para que valorase al animal”, apuntan las fuentes consultadas por este medio.
“Les han llamado asesinos sin conocer lo que ha pasado. La gente ve la foto del caballo y se queda solo con eso”
Dos días después, el 29 de septiembre, el Seprona volvió a contactar con ellos tras recibir un aviso vecinal. Cuando llegaron, el caballo estaba muerto a poco más de un kilómetro de donde se había producido el accidente. Relatan que “la veterinaria ya nos había indicado que quizá habría que sacrificarlo, pero no llegamos a hacerlo porque esperábamos, como otras veces, que el caballo se recuperara con los cuidados que le realiza el ganadero. En ningún caso se le maltrató. El caballo estaba siendo atendido”.

La flecha indica el punto en el que el animal sufrió el accidente en el paso canadiense, y el icono de la ubicación donde apareció muerto
El entorno del ganadero recalca que no hubo mala intención ni negligencia, sino un accidente provocado por el mal estado de las infraestructuras rurales. “Maltrato es cuando alguien actúa con intención de hacer daño o abandona un animal. Esto no tiene nada que ver con eso. Las heridas se las hizo al quedar atrapado en un paso canadiense que no está bien mantenido”, aseguran.
Las fuentes consultadas insisten en que el origen del problema está en el mal estado de los pasos canadienses que delimitan las fincas de la zona. “Están llenos de tierra, no tienen hueco, los animales no los ven y, cuando pisan, se hunden. Llevamos tiempo advirtiendo que es peligroso, pero no se ha hecho nada”, explican.
“Hace un año, por las mismas fechas, otro caballo que no era del propietario implicado, quedó atrapado en el mismo paso canadiense. El ganadero ahora acusado fue quien ayudó a sacarlo y localizó al dueño, pero aquel caballo también murió. Es un problema que se repite y que puede afectar a cualquiera”, relata.
El riesgo, añaden, no se limita al ganado: “Cualquier persona puede meter el pie en uno de esos pasos si confía en que está cubierto de tierra. Y si un animal logra salir de la zona, puede provocar un accidente en la carretera. Es una cuestión de seguridad, no solo de bienestar animal”.
El entorno del ganadero lamenta también que la nota oficial de la Guardia Civil mencionara la ubicación exacta del suceso, ya que en “El Baldío” solo hay un ganadero con licencia para el aprovechamiento de pastos: “Eso ha permitido que se le identifique fácilmente. Desde entonces él y su entorno han recibido mensajes e insultos, les han llamado asesinos sin conocer lo que ha pasado. La gente ve la foto del caballo y se queda solo con eso”.
Aseguran que la situación se ha puesto en manos de abogados para defender el derecho a la presunción de inocencia. “No se puede señalar públicamente a una persona antes de que se aclare lo ocurrido”, declaran.
El propietario, según explican, cuida a más de 300 animales entre vacas y caballos, que se alimentan y revisan a diario. “Los caballos no se utilizan para el trabajo, son animales de ocio, criados por gusto y cariño. Nunca ha tenido un problema con sus animales. La pérdida del caballo ha sido un golpe muy duro, y más aún que se hable de maltrato cuando fue un accidente”, lamentan.
El entorno también destaca que este tipo de acusaciones puede tener repercusiones económicas: “Una denuncia por maltrato, aunque sea infundada, puede cerrar el acceso a ayudas o subvenciones ganaderas, lo que supone un grave perjuicio para una familia que vive del campo”.
El caso continúa bajo investigación por parte de la Guardia Civil. Desde el entorno del ganadero confían en que se archive la denuncia y se revisen las condiciones del terreno y los pasos canadienses de la zona para evitar nuevos accidentes tanto para los animales como para las personas.











