VIAJES Y AVENTURAS ESPINARIEGAS
Ana Labrador, Maya Marino, Daniela Aparicio e Irene Criado han completado una aventura de tres semanas visitando las principales capitales del continente
Cuatro amigas de apenas 18 y 19 años han regresado de una experiencia que califican como «increíble» tras recorrer ocho países europeos durante 22 días utilizando el billete Interrail. Ana, Maya, Daniela e Irene, vecinas de San Rafael, han visitado París, Ámsterdam, Berlín, Praga, Viena, Innsbruck, Milán y Florencia en un viaje que, según sus propias palabras, «debería hacer todo el mundo alguna vez en su vida».
El itinerario comenzó con un vuelo desde Madrid a París, donde pasaron dos noches antes de tomar el tren hacia Ámsterdam para una estancia de tres días. Desde allí continuaron hacia Berlín, Praga, Viena e Innsbruck, dedicando dos noches a cada ciudad. El recorrido se completó con tres días en Milán, aprovechando para visitar el Lago de Como, y dos noches finales en Florencia antes del vuelo de regreso a Madrid.

Selfie en el puente de Carlos de Praga
«Aunque éramos muy amigas, hemos podido vivir esta experiencia juntas que ha sido una pasada«, explica Irene Criado, quien destaca especialmente el descubrimiento de nuevas culturas «muy distintas a lo que estamos acostumbrados en España». Entre todos los destinos visitados, Amsterdam se lleva la palma como la ciudad que más las ha impresionado, «porque no habíamos estado ninguna y es muy distinto a lo que estamos acostumbrados», aunque Florencia también ocupa un lugar especial por su riqueza artística.
El viaje no estuvo libre de aventuras inesperadas. Entre las anécdotas más memorables del recorrido figura un atropello en bicicleta que sufrió Daniela en Amsterdam, «porque era un jaleo las bicis», así como la aparición de chinches en uno de los apartamentos donde se alojaron, lo que las acompañó «todo el viaje con todas las picaduras».

Frente a los restos del muro de Berlín
Para abaratar costes, las jóvenes optaron por viajar en trenes nocturnos siempre que fue posible, evitando así el gasto de alojamiento durante esos trayectos. «Todo estaba muy destinado a gente Interrail, entonces era bastante fácil moverte», señalan, desmintiendo los temores iniciales sobre posibles complicaciones con el transporte ferroviario.
La preparación del viaje requirió un trabajo previo considerable. «Empezamos en enero a organizarlo hasta junio que nos fuimos», explica Irene Criado, quien reconoce que, tras contratar el pack del tren, tuvieron que buscar por su cuenta todos los alojamientos e investigar qué querían ver en cada ciudad.

Foto con la Torre Eiffel de fondo
Pese a reconocer que «es una inversión, porque al final tampoco es demasiado barato», las cuatro amigas animan a otros jóvenes a vivir una experiencia similar. «Toda la ruta, que es la que hace todo el mundo, está muy destinada a la gente de Interrail. Te vas a encontrar millones de españoles de tu edad que vais a coincidir en todas las ciudades», aseguran.
Para estas jóvenes espinarigas, el Interrail se ha consolidado como una forma accesible de conocer Europa, una experiencia que consideran «que jamás se les va a olvidar» y que recomiendan fervientemente a cualquier joven que esté pensando en vivir una aventura similar.











