La presidenta del Colegio de Psicología de Castilla y León repasa en Los Ángeles de San Rafael los retos actuales de la salud mental y el día a día de su consulta en el Centro Avanti
El Centro Avanti, en Los Ángeles de San Rafael, es el lugar donde Consuelo Cuenca Velasco trabaja desde 2008. Psicóloga sanitaria y forense, presidenta del Colegio de Psicología de Castilla y León y colaboradora habitual de La Voz de El Espinar, recibe a pacientes de todas las edades y procedencias. “Atiendo a adolescentes, adultos, distintos colectivos… y también doy formación, cursos, ponencias y seminarios”, comenta.
A su consulta llegan casos muy variados. “Desde adicciones, trastornos de conducta alimentaria, problemas escolares, de familia, de pareja… y también salud sexual. Incluso peritajes para custodias”, explica. Cuenca llegó desde Madrid y asegura que la acogida en la zona fue inmediata: “Mis primeros pacientes fueron de El Espinar. Les iba bien, se lo comentaban entre ellos, y así ha seguido. También sigo recibiendo gente de Madrid, de Ávila… pero sobre todo de la zona”.
La pandemia marcó un antes y un después. Desde el Colegio Oficial de Psicología atendieron a muchísimas personas por vía telefónica ante la imposibilidad de desplazarse. “Vimos dificultades muy serias en adolescentes: ideación suicida, depresión, ansiedad… y también en padres y profesores”. Para ella, ese periodo ayudó a visibilizar la importancia de la salud mental: “Se rompió el tabú de que quien va al psicólogo ha perdido la cordura. Todo lo contrario”.
Sobre los retos actuales, Cuenca señala que entre los jóvenes destacan “la ansiedad, la depresión, los trastornos de conducta alimentaria y la disforia corporal”. También apunta a un cambio de época: “La inteligencia artificial está en auge, pero para nosotros es una herramienta. Nunca va a tener la emocionalidad del ser humano”.
En la zona de El Espinar, los problemas más habituales que detecta son “agorafobia, ansiedad y depresión, con sus distintas variedades”. Y aunque no establece perfiles psicológicos sin evaluación formal, sí comparte su impresión sobre el carácter local: “Es gente muy sencilla, muy servicial y con una amabilidad sorprendente. Desde el primer momento me sentí acogida”.
¿Qué hay de esa frase tan repetida de que todo el mundo necesita un psicólogo? Cuenca es clara: “No todo el mundo lo necesita. Solo cuando tu vida diaria se ve interferida y no puedes desempeñar tus tareas. Primero siempre hay que descartar un problema físico y, si no lo hay, acudir al psicólogo”.
Como especialista en salud sexual, considera que la educación es una pieza clave para evitar riesgos: “Muchos comportamientos poco responsables se evitarían con una buena educación sexual”.
Su agenda, reconoce, está llena: “Tengo un congreso de violencia de género en Zamora, dos cursos en la universidad, ponencias… de todo”. Y respecto a las listas de espera en la sanidad pública, lo tiene claro: “No hay suficientes psicólogos por ratio. Si estuviéramos en atención primaria se descargaría muchísimo. Es un problema político y económico”.
Cuenca cree que aún queda mucho por avanzar, tanto en salud mental como en educación sexual. “Hay muchos tabúes y nos quitaríamos muchísimos problemas si se abordaran sin miedo”, afirma. Por eso valora especialmente su labor divulgativa: “Desde La Voz de El Espinar intento aportar un granito de arena para que quien lo lea aprenda un poquito”.











