VIAJES Y AVENTURAS ESPINARIEGAS
David, Santiago, Aurora, Sara y Ana han atravesado siete estados, desde California hasta Wyoming, y han realizado más de 300 km andando en sus rutas
Un grupo de cinco vecinos de El Espinar ha regresado de un viaje de tres semanas por el oeste de Estados Unidos, donde han recorrido más de 4.500 kilómetros en coche y 320 km andando visitando algunos de los parques nacionales más emblemáticos del país. Santiago González, Aurora Tejedor, Sara Abad, Ana Rincón y David García Calvo han atravesado siete estados desde California hasta Wyoming.
El itinerario comenzó en San Francisco y concluyó en el parque nacional de Yellowstone, pasando por joyas naturales como Yosemite, el Valle de la Muerte, el Gran Cañón, Zion, Bryce Canyon, Los Arcos y Canyonlands, además del Grand Teton. «Hemos recorrido unos 4.500 kilómetros en coche, más distancia que la que hay desde El Espinar hasta Moscú», explica García Calvo.

Yellowstone
Para el grupo, Yosemite se ha convertido en el parque más memorable del viaje. «Tiene una variedad paisajística brutal, con bosques de secuoyas milenarias que me han fascinado», cuenta David, profesor de geología y biología. «Todo es XXL allí, te quedas con la boca abierta», añade sobre las dimensiones de estos espacios naturales, algunos tan extensos como provincias españolas enteras.

Parque Nacional de Yosemite
El contraste entre lo natural y la realidad urbana ha marcado la experiencia en San Francisco. Aunque la ciudad californiana les sorprendió por su tranquilidad y la amabilidad de sus habitantes, el grupo se encontró con una realidad inesperada: «Me sorprendió mucho encontrar la droga en la calle, adictos al fentanilo en zonas céntricas. Es muy impactante verlo», relata.
Las Vegas, parada obligatoria en muchos itinerarios americanos, no convenció al grupo espinariego. «Todo el mundo dice que hay que visitarla. Nosotros hicimos una noche y salimos de allí huyendo», confiesa. Las temperaturas de 45 grados y el ambiente de la urbe no compensaron la experiencia.
El viaje ha servido también para cambiar algunas percepciones sobre la sociedad estadounidense. «Me ha reconciliado un poco con la sociedad americana. La gente es muy amable, educada y atenta», reconoce David, quien destaca especialmente la gestión de los parques nacionales: «Nos dan mil vueltas en el tema de infraestructuras y cuidado. Allí la gente respeta mucho las normas».

David posa con una secuoya del Parque Nacional de Yosemite
Sin embargo, también se llevaron impresiones menos positivas sobre el sistema sanitario americano, especialmente al conocer casos de personas de edad avanzada que no pueden jubilarse por no poder costear el seguro médico privado.
«Ha sido un viaje enriquecedor», señala. «A nivel paisajístico hemos descubierto zonas espectaculares, aunque también te das cuenta de que el sueño americano del que tanto se habla no es tan sueño, pero tienen cosas muy buenas de las que tenemos que aprender».











