El equipo, capitaneado por el espinariego César Boal, logra el primer puesto en repostería y cuarto lugar en cocina en el certamen organizado por la Federación de Cocineros y Reposteros de España
César Boal, responsable de Finca La Casona y del restaurante Los Jardines de la Brasería, y capitán de cocina del equipo de Castilla y León, hace balance del reciente Campeonato Nacional de Cocina y Repostería celebrado hace unas semanas en las Islas Baleares. Allí, el equipo autonómico regresó con dos reconocimientos: el primer premio en repostería, con Sara Cámara a la cabeza, y un cuarto puesto en cocina. “La verdad es que ha ido bien el campeonato, estamos contentos”, señala.
Boal recuerda que este certamen, organizado por FACYRE, la Federación de Cocineros y Reposteros de España, se celebra cada año en una comunidad distinta. “En Castilla y León lo celebramos ya hace tres o cuatro ediciones, en la Feria de Intur, en Valladolid, y este año se ha celebrado en las Islas Baleares”. En él participan asociaciones de todas las regiones, cada una representada por su equipo.
Sobre el postre ganador, Boal detalla que, igual que en cocina, se trabaja bajo el formato Bocuse, con platos que deben cumplir requisitos concretos. “El plato obligatorio era con almendra y se hizo un semiesférico de almendra, con gelatinas y un helado”, explica. Subraya la complejidad del proceso: “En repostería hay que elaborar 12 platos en aproximadamente tres horas, son muchas preparaciones y platos bastante complicados”.
Además de ser concursante en otras etapas de su vida, Boal ejerce como capitán del equipo de Castilla y León, un cargo que implica una importante labor organizativa. “Nosotros hacemos el Campeonato Regional de Castilla y León, sacamos al mejor cocinero y al mejor repostero, y luego empezamos a coordinar con ellos”. El trabajo incluye pruebas a tiempo real, revisión técnica de los platos y acompañamiento constante. “No tiene nada que ver cocinar en tu casa que cocinar fuera de tu zona de confort”.
Este nuevo reconocimiento se suma al obtenido el año anterior, cuando Castilla y León logró el primer premio nacional en cocina en el certamen celebrado en Torrelavega. “Llevamos una racha muy buena”, destaca Boal, que valora el esfuerzo colectivo: “El cocinero que participa se lleva el trabajo, pero nosotros también estamos ahí, les damos ideas, sugerimos moldes… es un trabajo en equipo”.
Sobre el nivel gastronómico de la comunidad, Boal es claro: “El nivel de Castilla y León es muy alto. Hay muchos cocineros y reposteros fantásticos”. También apunta a la importancia de fomentar la participación: “Se están generando premios, ahora mismo el campeón de repostería se ha llevado 3.000 euros, el año pasado el de cocina también. Entre el reconocimiento y la pequeña iniciativa económica, la gente se va animando”.
Pese a las dificultades habituales del sector, falta de tiempo, ritmos exigentes y agendas complicadas, Boal concluye con una sensación positiva: “La gente se va animando y estamos muy contentos”.











