Tres años de enfermedad, una operación de nueve horas y dos meses en el hospital marcan su camino hacia la recuperación
Carla Sanz María, vecina de El Espinar de 10 años, atraviesa una etapa decisiva de recuperación tras haber recibido un trasplante de los dos pulmones, la única salida posible a la hipertensión pulmonar que le diagnosticaron hace tres años. Su madre, Mari Carmen, resume este tiempo con dos palabras: “muy duros”. Pero junto a ese dolor siempre ha estado presente la esperanza.
La enfermedad comenzó con señales tan inesperadas como repetidas. Todo ocurrió en dos cumpleaños, mientras Carla saltaba en camas elásticas. En ambas ocasiones notó lo mismo: “el corazón muy rápido” y dificultad para respirar. Aunque la niña recuerda solo partes, su madre explica que Carla sentía “el corazón acelerado”, “falta de oxígeno”, mareos y la posibilidad de sufrir un síncope por la presión tan elevada.
Aquel día fue la primera vez que la enfermedad “dio la cara”. Mirando atrás, Mari Carmen reconoce que ya había señales cuando Carla decía al subir cuestas: “me canso, me fallan las piernas”, comentarios que entonces parecían simple pereza. Hasta ese momento, la familia no había oído nunca hablar de la hipertensión pulmonar.
La madre describe la enfermedad como rara y poco conocida. Las arterias pulmonares se estrechan, la presión se eleva de manera peligrosa y el corazón debe trabajar muchísimo más, afectando sobre todo al ventrículo derecho, que “se engrosa hasta un punto bastante grande”.

Carla y su madre Mari Carmen
Antes del trasplante, Carla pasó por varios tratamientos vasodilatadores. El más complejo fue la bomba de medicación. “Era bastante fastidiado”, recuerda su madre que señala que “le dolía muchísimo cuando había que hacer el cambio del catéter”. Para Carla, estos tres años se resumen en una palabra: “aburridos”, por la enorme cantidad de visitas al hospital y la imposibilidad de jugar o ir al colegio con normalidad.
El segundo año fue el más complicado. “Empezó a caer en picado, y además muy rápido”, explica Mari Carmen. Fueron meses de ingresos, recaídas y miedo. “Han sido muchos retos distintos”, afirma al recordar diagnósticos, complicaciones y la sensación constante de incertidumbre.
El 26 de mayo: la llamada que cambió sus vidas
Tras entrar en lista de trasplante el año anterior, recibieron una primera llamada que no se confirmó porque los órganos no estaban en condiciones. La definitiva llegó el 26 de mayo, “sobre las siete de la tarde”. Debían ir inmediatamente al Hospital La Paz.

En la puerta del Hospital con su padre
Carla recuerda bien ese instante. Cuando su madre lo menciona, la niña asiente con la cabeza. Sintió nervios, especialmente por la operación, “bastante complicada”, pero también sabía que era la única manera de volver a respirar con normalidad.
En el hospital le realizaron todas las pruebas y analíticas. A medida que avanzaba la tarde, los médicos confirmaron que los órganos “eran para ella”. La cirugía duró nueve horas. Al día siguiente tuvieron que intervenirla de nuevo por un coágulo en el pulmón derecho que dificultaba su recuperación. “Fue muy impactante verla en la UCI con toda la maquinaria”, recuerda su madre. Pese al riesgo, todo salió adelante.
Carla pasó dos meses ingresada, uno en UCI y otro en planta. Aunque fueron días “aburridos” y “cansados”, también hubo pequeños momentos de luz: pudo recibir la visita de su perrita Kira en un paseo, conoció a un famoso youtuber, Ventura, y grabó con él una pequeña escena que recuerda con ilusión.

Visita de su hermano y su perrita Kira
El apoyo del pueblo y la Asociación Nacional de Hipertensión Pulmonar
La familia destaca la solidaridad del municipio y de las asociaciones. Han recibido ayuda en mercadillos, conciertos, partidos de fútbol y actividades solidarias. “El pueblo se volcó muchísimo”, asegura Mari Carmen. También han contado con la Asociación Nacional de Hipertensión Pulmonar, a la que describen como “una familia”. La madre menciona expresamente a varias personas que los han acompañado durante todo el proceso.
Los gastos han sido elevados, especialmente por desplazamientos y bajas laborales. Algunos productos médicos, como unos batidos específicos, no estuvieron cubiertos durante un tiempo. Aun así, la familia reconoce que el apoyo recibido ha sido esencial para afrontar esta etapa.
Además, en el municipio ya se prepara un nuevo acto solidario para el 27 de diciembre, el Mira quien canta, cuyos fondos se destinarán este año a la Asociación Nacional de Hipertensión Pulmonar.
El presente
Carla continúa ahora un proceso de rehabilitación “largo”, que podría prolongarse meses o incluso más de un año. Como aún no está recuperada al cien por cien, recibe clases en casa los lunes, miércoles y viernes. Cursa cuarto de primaria y mantiene intactos sus sueños. Quiere ser cirujana, porque le gusta “ayudar a los demás”, aunque también quiere ser bailarina.
Hoy, seis meses después del trasplante, Carla afirma sentirse “bien”. Explica que lo que más nota es que ya no se le acelera el corazón y que respira mucho mejor. Puede hacer más ejercicio y recuperar poco a poco su vida. Su madre se emociona al hablar del personal sanitario: “Son nuestros ángeles”.











