✍🏻 Juan Frutos Sánchez Cubo
Son numerosas las caceras que fueron construidas en el término de El Espinar desde los orígenes de la población ya que tuvieron una importancia trascendental en el uso del agua.
Imprescindibles para llevar el agua a los molinos harineros (17 a mediados del siglo XVlIl solo en el término de El Espinar), el agua llegaba al ingenio hidráulico y se precipitaba por el cubo para mover el rodezno y las piedras del molino.
Regaban gran cantidad de huertas para el cultivo de hortalizas distribuidas a los márgenes de los cauces, también para el cultivo del lino (linares) que requería riego al final de la primavera. Caben destacar la cacera que regaba huertas y pastos de la vega de Nuestra Señora de Prados y la cacera de Cañada Tapia que se empleo en el cultivo del lino, riego de pastos y para amasar la arcilla de una tejera enclavada en la misma propiedad del molino de la Villa.
Estás caceras parten del cauce principal y van ganado lentamente altura, van separándose del río o el arroyo casi en paralelo hasta llegar a su objetivo.
Caceras como la que partía del arroyo Boquerón (Merdero). Desde el arranque, se canalizó con mampostería de piedra, suelo y ambas paredes. Llegaba hasta la parte media y recorría el pueblo de oeste a este con varias ramificaciones, surtiendo de agua limpia a los vecinos. Los fines de esta antigua cacera fueron muchos: riego de numerosas huertas, tenerías (curtiduría de pieles y tintes), batanes, lavaderos y abrevaderos. Otras canalizaciones por conducciones de barro o plomo surtirán de agua potable a las fuentes distribuidas por el pueblo.

Cacera del arroyo Boquerón a su llegada al pueblo
Reseña histórica: «El Espinar, 5 de abril de 1593. Juan y Bartolomé Redondo se conciertan con el Concejo para guiar el agua a los caños de dicho lugar y que limpiaran los conductos y arcas por dónde viene y de dónde se toma y los aderezaremos de todo lo necesario, dándoles los materiales a pie de obra de manera que siempre tengan agua los caños”. Ante Miguel Arráez. Prot.195.Fol.30.AHPS.
La cacera del arroyo Boquerón, desde su nacimiento va atravesando la Quebrada por la calleja de las canales. Esta cacera aún se usa para regar algún huerto en la parte alta, hasta que se ve interrumpida al cruzar finca particular. Hay tramos visibles en las callejas con vegetación que impide su visualización hasta la llegada a los dos sifones que, por vasos comunicantes permitían que el agua pasara la carretera de Ávila para salir a la calle Cantarranas, donde hoy, aún se aprecia un tramo corto hasta su desaparición en el asfalto. Muchos vecinos me cuentan que aún recuerdan los recorridos de esta cacera por las calles de la parte alta del pueblo. También me hablan de un gran lavadero cubierto de piedra en las proximidades de la plaza de toros, luego se desmonto por completo, haciéndolo desaparecer.

Cacera del arroyo Boquerón a su llegada al pueblo
Antiguamente, esta cacera del Boquerón, se usaba para el riego de los huertos, abrevaderos, tenerías (dos descritas en el Catastro de Ensenada de 1751), más algún uso industrial.
Entender que el agua del arroyo Boquerón (llamado Merdero) cruzaba el pueblo y era llamado así porque a él iban a parar los desechos y aguas sucias, es lógico pensar en la insalubridad del agua para su uso, una vez atravesara el núcleo de población.
Antiguas canalizaciones de agua potable
Muchos siglos antes de construirse la antigua traída de agua potable, procedente de el Pantano de El Tejo hacia los núcleos de población, ya existían captaciones de agua de los manantiales y arroyos.

Antiguo desarenador de las barrancas, el agua procedía del arroyo de las barrancas y de una cacera procedente del arroyo Goyato
En el caso del núcleo de El Espinar, aún se pueden apreciar vestigios de estas obras: una en el arroyo del Guijo que parte de una presa hecha de piedra mampostera, hoy colmatada de cieno.
De esta presa llegaba el agua a un depósito desarenador localizado en la parte alta de la dehesa chica, desde este depósito hecho de piedra y aún en buen estado, el agua llegaba al pueblo recorriendo fuentes y pilones.

Cacera del molino de pelagallos
Otra captación de un manantial de Cabeza Renales, llevaba el agua por tubería de plomo a un desarenador de piedra formando bóveda de cañón, y que se encuentra en la actualidad en una calleja de la Quebrada. Este sufre abandono y algún derrumbe de la mampostería exterior.
En el uso del agua, no se puede hacer pasar una mención a numerosas captaciones que tanta importancia han tenido en épocas pasadas. El agua había que, primero recogerla del afloramiento y luego trasladarla para su utilización para agua potable, riego o industria hidráulica.

Captación de agua para la ermita del Cristo
El pastor del agua
Es una figura establecida desde la antigüedad en muchos pueblos segovianos. Su labor consistía en tener en buen estado de conservación las caceras que surtían agua a molinos, huertas, esquileos, lavaderos etc. A su vez, los pastores del agua organizaban el turno de suministro.
El cargo comenzaba el 1 de abril y terminaba por San Miguel el 29 de septiembre. (Mucha más información en los libros: Ecos del agua en la Sierra de Guadarrama y Devanando la madeja: David Martín y Mar Pinillos)

Cacera
Habría que intentar en la medida de lo posible, conservar el saber y estás estructuras, vestigios de gran valor fruto del trabajo de antiguas generaciones.











