El proyecto, que la Junta de Castilla y León ha encargado a Tragsa, cuenta con un presupuesto cercano a los 150.000 euros
La Junta de Castilla y León y Tragsa, la empresa encargada de realizar las obras, han comenzado a dar los primeros pasos en la construcción de una nueva torre de vigilancia en Cabeza Reina. A principios del pasado mes de septiembre, varios encargados en el asunto acudieron a la zona, donde se encuentra la actual torre, para marcar el nuevo emplazamiento de la construcción. La idea, tal y como ha podido saber este medio de comunicación, es aprovechar el otoño para la obra. Pero las marcas de pintura en el suelo, que indicaban el punto donde se ubicará la nueva torre, ya han desaparecido. Por lo que, en las próximas semanas, se verá si las visitas realizadas en la zona han sido un mero gesto político, más que una intención real de comenzar con las acometidas de esta herramienta real de prevención ante incendios.

Marcas en el suelo donde se instalará la nueva torre
La relevancia e importancia de la torre de vigilancia de Cabeza Reina es primordial. Se ha demostrado en diferentes ocasiones que es un lugar clave para la detección de incendios y es la única construcción de este tipo en todo el entorno. Su función es fundamental, por la panorámica privilegiada que ofrece, para reforzar la seguridad medioambiental. “El problema de la torre actual es que se ha quedado pequeña. La montaña nunca había estado tan poblada de pinos en las partes de la cima. Desde que se repobló después del último incendio, los árboles han crecido mucho y limitan la visibilidad del entorno. Antes se veía La Estación de El Espinar y ahora no”, asegura Nacho Calvo, uno de los vigilantes de la torre.

Historia de la Torre de Cabeza Reina
En un panorama en el que varias torres de vigilancia han sido cerradas o desmanteladas en los últimos años, el contraste en Cabeza Reina puede ser absoluto, apostar por la construcción de una nueva. Pero, en este sentido, esta torre ha contado con desatención en cuanto a personal se refiere. En campañas anteriores, las bajas médicas de algunos de los miembros del equipo de vigilancia no fueron cubiertas y estuvo sin atender durante 3 meses, como por ejemplo el año pasado, donde, además, el incendio en La Garganta, coincidió con la ausencia de vigilante en la torre. Este año, uno de los turnos ha estado 2 meses y medio sin cubrir. Invertir en una nueva torre es necesario, tal y como aseguran los propios vigilantes, pero la construcción sin personal que cubra los puestos es un sinsentido.

Dos vehículos de agentes forestales aparcados junto a la torre actual
El presupuesto, cercano a los 150.000 euros, no es una cifra menor. El proyecto, que llevaba varios años en el cajón, contempla una nueva torre prefabricada de algo más de 9 metros de altura, en total. La cabina de vigilancia se alzará 6 metros sobre el suelo. Tal y como indican los informes técnicos, el puesto de vigilancia proyectado incluye escalera interior para acceder al balcón de vigilancia y baño completo. El acabado exterior se realizará con paneles prefabricados encachados imitando piedra granítica o de gneis. El tejado se rematará en teja de hormigón de color rojizo, que podría ser grisácea. Desde el punto de vista estético, el objetivo deberá de ser el mimetismo con el entorno, por lo que se prestará especial cuidado en la adaptación a la ubicación.











