EL TIEMPO ES NOTICIA
✍🏻 Fernando Villalba Pinto
Con la llegada de enero, el balance climático en El Espinar es claro: no se había registrado tanta precipitación en un año natural, en comparación con los 39 anteriores, como en 2025. Así lo atestigua la serie de registros meteorológicos de la estación de AEMET en San Rafael, cuyo primer año completo fue 1987.
Los más de 1100 mm caídos este año en el observatorio suponen un dato de precipitación que supera el de ciudades como Lugo, La Coruña u Oviedo, y que excede en un 60% la media del periodo de referencia (1991-2020). Se bate así el récord de 1989 y 1996, cuando cayeron 1082 y 1075 m en el año, respectivamente.
En un año en el que la nieve volvió a brillar por su ausencia (el mayor espesor acumulado medido fueron 7 cm, el día 7 de febrero), el meteoro protagonista fue sin duda la lluvia, que hizo acto de presencia especialmente en el mes de marzo. El carrusel de borrascas que tuvo lugar hizo que el mes empezara fuerte, ya que en sus primeros once días se habían acumulado más de 300 mm, suficientes para superar a cualquier otro mes de marzo de la serie climatológica histórica. Durante aquellos días las inundaciones en el pueblo, aunque leves en la mayoría de casos, fueron generalizadas, generando importantes socavones en calzadas como en la N-VI a su paso por San Rafael.
Finalmente marzo, con sus 25 días de precipitación, terminó siendo el mes, con diferencia, más lluvioso desde que hay registros, cayendo un 770% de su media climatológica. Abril también fue muy lluvioso, duplicando su media, lo que sumado a un mayo generoso en lluvia propició que la primavera de 2025 terminara con la mayor precipitación de todas las anteriores de la serie.
Tras el diluvio primaveral, a finales de mayo el verano asomó la patita y se cerró el grifo atlántico. Como se ve en la gráfica de temperaturas, desde entonces comenzó un periodo de unos dos meses de temperaturas permanentemente más cálidas para la época del año. Una peculiaridad del año pasado es que el mes de junio fue casi igual de cálido que julio. La percepción que se tuvo de verano adelantado lo respaldan los datos: junio de 2025 no sólo no fue el más cálido desde que existen registros, sino que batió un récord adicional al registrar la mayor anomalía térmica mensual conocida, con +4,4 °C sobre su media habitual. Nunca un mes había rebasado su promedio de forma tan acusada.
El segundo apretón de calor tras la tregua de finales de julio vino la primera quincena de agosto, con la trágica oleada de incendios en España como consecuencia. El día 16 se alcanzó la máxima anual: 36,2ºC.

Temperaturas diarias en 2025. Anomalías cálidas en rojo y frías en azul
El verano, considerado en su conjunto, fue extraordinariamente cálido, superando incluso al de 2022, que hasta ahora ostentaba el récord. A este calor excepcional se sumaron unas precipitaciones estivales muy escasas y la ya mencionada entrada temprana del calor intenso desde principios de junio, mermando desde bien pronto las abundantes pero finitas reservas de agua, un cóctel que favoreció un acusado estrés en la vegetación.
De hecho, entre el 3 de junio y el 20 de octubre -140 días- apenas se recogieron 42 mm de precipitación. Este prolongado intervalo, extraordinariamente seco, confiere aún más singularidad al hecho de que 2025 haya sido el año más lluvioso de la serie, con una concentración de la precipitación muy marcada.
Después de un otoño decepcionante para la micología, en el que las lluvias no llegaron con abundancia hasta noviembre, este mes rompió por fin la sequía: llegaron las primeras nevadas y las precipitaciones rozaron los 200 mm, haciendo honor a su papel como mes habitualmente lluvioso.
El recuento anual, además de los aproximadamente 1100 mm registrados en la estación oficial de la fábrica de maderas en San Rafael, deja unos 950 mm en el pueblo de El Espinar (la fuente varía entre estaciones) y unos 700 mm en el núcleo de los Ángeles de San Rafael.
En lo que respecta al viento, los datos del anemómetro de Las Praderas (San Rafael) indican que la dirección dominante fue de este-sureste durante la práctica totalidad del año. La ráfaga más intensa se registró el 8 de marzo, con 95 km/h procedentes del SE, coincidiendo además con el día más lluvioso del año, en pleno impacto de la borrasca Jana.
El comportamiento térmico global del año que acabamos de cerrar ha sido parecido al que venimos experimentando los últimos años: muy cálido. Con una media de 11.6ºC, 2025 excedió en casi en un grado y medio el promedio del periodo climatológico de referencia (10,2ºC). Los últimos cuatro años han sido también los más cálidos de la serie. El único mes que fue algo frío fue marzo: 1,3ºC por debajo de su media. Por otro lado, la temperatura mínima del año se registró el 13 de enero: -7,2ºC.
Como reflexión final, analizando los datos térmicos históricos de San Rafael, la temperatura media del verano muestra una tendencia creciente (desde 1987) de ~0,64 ºC por década, estadísticamente significativa (p < 0,001). Se trata de la estación del año que más claramente muestra el reflejo del calentamiento que se está produciendo a nivel planetario. Como referencia, desde la época preindustrial, mediados del siglo XIX, la temperatura ya ha aumentado del orden de 1,1ºC.
Esto es coherente con las proyecciones climáticas a futuro, cuyos resultados sugieren que la región mediterránea se calienta más rápido que la media global, lo cual ya se empieza a demostrar con datos de estaciones como la de nuestro municipio.
Por tanto, y dado que el fenómeno es global, se tendría que reflexionar acerca de cómo adaptarnos a esta nueva realidad, cada vez más tangible. En concreto, respecto a la gestión eficiente del agua y de las masas forestales de El Espinar, amenazadas por el aumento de la aridez en verano y el riesgo de los incendios durante las olas de calor.











